Nací en Buenos Aires, en el año 1962, la tercera de cuatro niñas. Mis padres arquitectos. Tenía un año y medio cuando muere mi padre en un accidente. Mi madre estaba embarazada de mi hermana menor. Tarde aprendí a hablar.

Una mujer francesa, su jardín de infantes, más tarde la beca en el colegio francés de Martínez…. Y así todas fuimos al Liceo Franco Argentino Jean Mermoz de Belgrano, donde la razón primaba sobre la emoción. Sólo estudiar para lograr el famoso título que me abriría las puertas a todas las universidades de Europa. Para lograr ese título había que sacar mínimo 60 puntos. Llegué con 61. Pero no sabía que me gustaba ni a que dedicarme. Entré a trabajar con Horacio Reggini en computación. Él se encargó en esos años de acercar la tecnología a las escuelas y preparar a los docentes. Me acompañaban en ese entonces una lapicera Rotring y varias hojas de papel ilustración. Mi felicidad era sentarme en un bar, con un capuchino a dibujar.

Intenté varias carreras. Cursé dos años de Ciencias de la Educación, dos de Psicología, hasta que por fin entré en Bellas Artes en el Instituto Santa Ana de Belgrano. Me pagué la carrera tejiendo en telar. La Clínica del Sol, me compraba 50 mantas para bebes cada dos meses. Y fui tomando la pintura como el lugar de la introspección. “Ponerle color a la historia” se llamaría mi primer trabajo. Busqué fotos familiares en blanco y negro. Intenté ponerles color. Apropiarme de esos rostros. Sentirme mirada por ellos.

En la pintura, nunca sé bien a dónde voy. El tema me encuentra mientras trabajo. Como dijo Borges, “siempre estamos hablando de nosotros mismos”. Algo que mi inconsciente está rumeado y sale a la luz.

Sintetizo mi trabajo en esta frase “El arte es para mí: desentrañar la historia, ahondar en el deseo, rescatar la alegría” Desde el año 2001, vivo en Córdoba. Las crisis económicas, el corralito financiero, no nos permitieron volver a Buenos Aires. Aquí crecieron nuestros tres hijos.

En este camino tuve pequeñas-grandes luces que me alentaban a seguir. Gracias a una amiga, expuse 45 obras en un supermercado de arte American Print, en España. (2007). José Berni llevó los dibujos a España, en el camino su mujer me compró tres.
Hice dos clínicas de arte con Eduardo Medici en Córdoba. Su entusiasmo por mi trabajo….. Cuando terminó la clínica, se acercó y me dijo: “No sos porque ves, sos porque te veo”Me queda seguir pintando lo que vivo, y dejar que otros lo vean.

Teresa Carabelli

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